Es uno de los monasterios más bonitos de España. Tiene una relación directa con la evolución del castellano por la trascendencia de su Scriptorium y la aparición de las glosas Silenses. La prosperidad del lugar se debe a quién dio su nombre a este monasterio, Santo Domingo de Silos. Tras su fallecimiento el lugar se convirtió en un centro de peregrinación de muchos fieles que se desviaban del Camino de Santiago, lo que llevó a ampliarlo hasta que el conjunto adquirió grandes proporciones.
El claustro, de origen románico del S.XII, es uno de las joyas de la arquitectura medieval española por su inmenso repertorio iconográfico y escultórico. El claustro, que era el corazón del monasterio, servía como un ´ libro hecho en piedra ´, donde los fieles, en su mayoría analfabetos, aprendían las Sagradas Escrituras gracias a las imágenes que se encontraban en las columnas y capiteles.
En el centro del Claustro encontramos el ciprés más famoso de la literatura española. Este fue plantado por los monjes benedictinos franceses que repoblaron el monasterio en 1882 y desde entonces algunos grandes escritores
le han dedicado importantes versos.
Además en el Monasterio encontramos una de las farmacias (botica y rebotica) mejor conservadas. Los monjes de Silos gestionaron en la Edad Media un importante hospital y una leprosería. De esta actividad aún se conserva la farmacia que data de principios del siglo XVIII (1705). Contiene cerca de 400 libros sobre medicina, que se albergan en la biblioteca. Además, encontramos cerca de 400 tarros hechos en la famosa cerámica de Talavera de la Reina además de mucho otro material de gran interés.
Tips:
• En Santo Domingo de Silos viven apenas 300 habitantes. Es otro claro ejemplo del abandono progresivo que han sufrido las poblaciones de Castilla y León. Gracias a esto se disfruta de un precioso paisaje.
• Uno de las principales actividades de los monjes de Silos es hacer los oficios cantados. Se realizan al día 7 oficios (laúdes, misa conventual, tercia, sexta, nona, vísperas y completas) a los que se puede asistir y escuchar el famoso canto gregoriano de estos monjes, que editaron varios álbumes y fueron en numerosas ocasiones Grandes Éxitos.
• A 3 km del monasterio se encuentra el desfiladero de la Yecla, una profunda y estrecha garganta del arroyo El Cauce. Una serie de puentes y pasarelas permiten al visitante recorrer el camino de unos 600 metros sobre cascadas y pozas.
• Entre su gastronomía destaca la morcilla de Burgos, las alubias rojas y las agujas (dulces que reproducen los ornatos góticos de la catedral).